Un muro en la familia contra la pornografía

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La pornografía ataca cada vez más temprano, y hay que madrugar para atajarla y combatir sus efectos. Según el Dr. Thomas Lickona, experto en Psicología del Desarrollo, los chicos británicos y estadounidenses se exponen por primera vez a imágenes pornográficas a los 11 años. “Esto quiere decir –explica a Family and Media– que la educación y la prevención hay que aplicarla a partir de la escuela primaria, para evitar complicidades y dependencias precoces”.

Fuente Aceprensa

El papel fundamental es el de la familia, señala Lickona. “Si descubrimos que nuestros niños ya han hecho uso de material pornográfico, accidental o intencionadamente, lo primero es comprender, escuchar cómo ha sucedido, y explicar, con cariño pero muy claramente, por qué la pornografía es algo malo y perjudicial, y cómo evitarla en el futuro. (…) Los niños que han visto intencionalmente material pornográfico pueden reaccionar con vergüenza y culpa cuando sus padres los descubren. Es una respuesta normal (…) Nuestra tarea como padres es ayudar a un niño a ir más allá de este sentimiento de culpa y de vergüenza, y hacer un plan concreto para evitar este tipo de comportamientos en el futuro”.

Es importante, en tal sentido, ofrecerles razones de la nocividad de los materiales pornográficos: explicarles que la pornografía trata a las personas como objetos en nombre de un falso placer sexual; que separa el sexo del amor y ofrece una imagen falseada de la sexualidad; que provoca una actitud adictiva, de la cual es difícil zafarse, y que, llegado el momento, puede reducir la capacidad de la persona para tener una relación sexual normal con otra.

“Necesitamos dar a nuestros hijos sólidas razones para salvaguardar su intimidad sexual para el matrimonio. Podemos utilizar frases del tipo ‘la intimidad sexual es muy importante, y es parte de algo más hermoso y grande. Y es un don que recibimos de Dios para ofrecerlo a la que será nuestra compañera o compañero para toda la vida’”.

Además de esta necesaria labor de persuasión, el Dr. Lickona aconseja a los padres supervisar la actividad de sus hijos en la web e instalar en el ordenador sistemas de control parental en Internet. Asimismo, sugiere a los progenitores que vean los videojuegos con que se entretienen sus hijos y que les pongan un límite de tiempo. En la misma línea, deben evitar que visualicen filmes en que aparezca contenido sexual explícito –“hay muchos sitios de orientación, como por ejemplo Screenit y Kidsinmind”– y dejar claro que para descargar materiales de la web hay que contar con su autorización.

Sobre los efectos sociales de la pornografía, el Dr. Lickona conversó con Family and Media, en la primera parte de esta entrevista, acerca de un estudio de la Asociación de Pediatras de EE.UU. con jóvenes de varias universidades estadounidenses. Según el informe, el consumo de material pornográfico estaría en relación directa con la percepción de la infidelidad como algo normal y del matrimonio como algo desfasado.

“Entre los distintos efectos negativos detectados están la gran tolerancia hacia las violaciones y la fuerte disminución del deseo de formar una familia y de tener hijos, en comparación con el panel que no había visto material pornográfico”, subraya el experto, y añade: “Según los investigadores, el hecho de que la pornografía provocara en ellos una gratificación sexual impersonal y egocéntrica, que les empujaba hacia relaciones libres y sin ataduras más que hacia una relación de amor (…), contribuyó a hacer menos atractiva la visión del matrimonio y de la familia”.

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