La maravilla que esconde “El Quijote”

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La gran maravilla de nuestra obra más universal “El Quijote”  es la de esconder detrás de una sátira de los libros de caballería el alma de la historia de Europa, y la escondida  alma y motor de Europa y del alma humana. Esto convierte para muchos al libro del manco  en “la novela más grande del mundo”. El Quijote es al mismo tiempo  la alegoría cristiana más importante que se conoce después de las parábolas de Cristo, más profundamente religiosa, por ejemplo   que “La vida es sueño”. En las andanzas del caballero de la triste figura  y su escudero  se refleja un profundo humor que no deja de ser la forma natural de expresión de la religiosidad. La parábola y la paradoja poseen un gran contenido moral

En la gran parábola de Cervantes, la sabiduría -que es el ideal, y es nobleza y es vida- ha sido encarnada paradojalmente en un loco; y lo que el mundo llama sabiduría, está encarnada humorísticamente en un palurdo. Mas esas dos sabidurías no rompen entre sí ni riñen, se encuentra en el Quijote unidas y el realismo del pobre Sancho  es forzado a someterse al idealismo de un loco. La persecución inalcanzable de Dulcinea, es una imagen de la fe. Porque Dulcinea existe, aunque no donde El Quijote y nosotros nos imaginamos.

Una especie de paradoja de este género existe en el fondo del Evangelio; y considerada literalmente constituye el humor de Cristo. Las parábolas y los aforismos evangélicos están llenos de rasgos desmesurados, paradojicos  y a veces aparentemente contradictorios: el “hacerse como los niños” por ejemplo . Los Apóstoles no eran niños, ni podían volverse como niños… ni se volvieron. Pedir a un niño que se haga grande es razonable; pedir a un adulto que vuelva al seno de su madre y nazca de nuevo, es chiste… o misterio. Este humor es la inserción de lo eterno en lo finito. Un modo de hacernos comprender de forma radical, la necesidad de renovación total en muchos de nuestros comportamientos diarios y actitudes ante la vida.

La profundidad de la enseñanza moral que se encierra en la obra maestra de Cervantes es inmensa, por ello conviene, que de vez, en cuando volvamos a releer alguno de sus capítulos con calma; tratando de descubrir toda la  profundidad de un mensaje que se encuentra escondido tras  las disparatadas aventuras de sus protagonistas.

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