Un tipo especial de desempleados
Hoy pensamos en todas aquellas personas en las que, dándose de forma armoniosa: vitalidad, formación profesional completa, y deseos grandes de trabajar, se esfuerzan en buscar un puesto de trabajo adecuado a sus posibilidades sin encontrarlo a causa de su edad: en unos casos porque no les ha permitido reunir aún experiencia y en otros porque rebasan la edad, arbitrariamente, marcada. Para todas ellas… nuestra solidaridad.
Los abuelos en verano
Para todos aquellos abuelos que, un verano más, con mucho gusto pero notable cansancio porque los años no perdonan, ni tampoco “pasan en balde”, han de hacerse cargo de sus nietos en tanto sus hijos, están en el trabajo. Para esos abuelos que han de enfrentarse a situaciones de voluntades caprichosas o de indisciplina generalizada… nuestra solidaridad.
Enfermos de Alzheimer
Nuestro pensamiento se dirige hacia los familiares y amigos de personas que padecen la enfermedad de Alzheimer. Para ellos que, impotentes observan cada día, cómo esta enfermedad implacable, deteriora y arruina la salud mental de sus personas queridas, a pesar de las medicinas que intentan frenarla y de sus atentos cuidados… nuestro apoyo, admiración y solidaridad.
Los que trabajan cada noche
Nuestro agadecimiento para todas aquellas personas cuyo trabajo, además del esfuerzo que supone el realizarlo día a día, o mejor noche a noche, deben añadir el generado por hacerlo en horas habituales de descanso; para que cada mañana los demás encontremos realizadas a la hora prevista cuantas cosas precisamos: ya sea, el pan crujiente, la basura recogida, los enfermos atendidos, la paquetería en su lugar y tantos otros. Para todos ellos, especialmente a lo largo de estas navidades pasadas y como manifestación de agradecimiento, nuestra solidaridad.
Las personas mayores
Envíamos nuestra solidaridad a cuantas Personas mayores, - muchas más de las que imaginamos, afectadas por la enfermedad, sin demasiado apoyo por parte de sus familiares y, además sin recursos -, esperan el paso de las interminables horas de cada día en la soledad de sus domicilios, sin más compañía, en ocasiones, que la de un gato, con la única esperanza de ver aparecer a alguno de sus hijos o nietos, - si los tiene -, en rápida visita, o en todo caso a una persona amiga que, con su compañía le haga más llevadero el lento paso de las horas.
Los abuelos
Hoy recordamos a todos las abuelas y abuelos que en una manifestación más de abnegación, se dedican con todas sus energías a ayudar a sus hijos, haciéndose cargo de los nietos. Podrían vivir sin reloj, pero no dejan de mirarlo para llevarlos al colegio, recogerlos o tener sus comidas a punto. Podrían vivir desahogadamente, pero han de gastar más para dar gusto a los niños. Y porque hacen todo con todo el cariño y a veces no es esa la respuesta que reciben de sus hijos, les enviamos hoy nuestro recuerdo y solidaridad.
Padres angustiados
Hoy nuestra solidaridad va dirigida a tantos padres que están angustiados por los riesgos que corren sus hijos adolescentes: caer en el consumo de la droga o el alcohol; en el consumismo en general por cuenta de sus padres; en la violencia de todo tipo; en la indiferencia…Queremos ayudarles recondándoles: que agobiándose no logran nada, que deben buscar ayuda, y que, para protegerles, deben comenzar su educación dese los primeros meses.
El paro familiar
Hoy mostramos nuestra solidaridad para las familias que, cada vez en mayor número, tienen alguno o algunos de sus miembros útiles, sin trabajo y sin lugar donde encontrarlo. Pero para aquellas en las que, ni el padre ni la madre lo tienen y que, por tener hijos pequeños, tienen mayor urgencia en encontrarlo, sufriendo por ellos, mayor dolor al no encontrarlo, nuestra especial solidaridad.
Familias rotas
Hoy nuestra solidaridad se dirige a las personas que notan a diario la falta de una familia, por no tenerla, o porque teniéndola, no pueden vivir en ella. Pero para quienes la formaron y vivieron con ilusión, hasta que surgieron inconvenientes que no pudieron o supieron superar,- sufriendo desde entonces el dolor y los inconvenientes de su ruptura -, nuestra especial solidaridad.
Crisis económica doméstica
Hoy dedicamos nuestra solidaridad a los padres y madres de familia que han empezado a notar con fuerza la crisis en su economía doméstica. Para los que, además de sufrirla, tienen que hacer entender sus hijos adolescentes y más mayores, que se resisten, que ellos también deben moderar sus gastos, ya que esa economía no se puede estirar más para cubrirlos, nuestra especial solidaridad.
Solidaridad con el egoista
Hoy mostramos nuestra solidaridad para las personas que sufren al no encontrar en su trato con las demás lo que ellas tampoco dan, ya que por su forma de ser - especialmente egoísta -, ni quieren saber que todo el mundo tiene algo que dar, ni que es tan bueno dar como recibir. Pero para quienes, por distintas razones, han de convivir con ellas… nuestra especial solidaridad.