Vandalismo anticristiano

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FRAY JUNIPERO DEFENSOR DE LOS INDIOS

Estos días estoy siguiendo atónito la fiebre anti-hispánica que se ha desatado en Estados Unidos con motivo de la muerte del joven negro George Floyd.

El derribo de las estatuas de Colón y, sobre todo, de Fray Junípero Serra, misionero y educador de los indígenas del norte de América, un hombre cuyas hazañas valerosas están siendo mancilladas y manipuladas, así como el asalto a la estatua de Cervantes o de Isabel la Católica, no dejan de sorprender por su visceralidad y su alta dosis de incultura. Resulta difícil entender qué relación existe entre la muerte de un joven negro a manos de la policía y el asalto a las figuras que hicieron que América sea hoy lo que es.

Bajo la apariencia de un movimiento justo para evitar el racismo, se esconde una visión sectaria llena de prejuicios acerca de la labor del Imperio Español en América. Y es que no podemos olvidar que, en su momento de máximo apogeo, casi dos tercios del actual Estados Unidos eran territorios españoles.
En este sentido, sorprende que mientras se mantienen en pie otros monumentos como el de Jefferson, que tuvo unos 600 esclavos, se derribe la estatua del benefactor de los indígenas Fray Junípero Serra, una acción que sólo puede tener sentido ideológico.

Aprovechando el desconocimiento de la verdad que se esconde tras la historia pasada, algunos tratan de alentar el ataque a cualquier personaje histórico que consideran que fomenta el racismo y que sacaba sus fortunas del tráfico de esclavos, cuando hay que recordar que la Corona de España siempre trató a los indios de América como súbditos, no como extranjeros y menos como esclavos.
La labor protectora que la Corona Española con respecto a los indígenas americanos fue colosal. Ya está bien de aguantar que los españoles seamos siempre los malos de la historia, cuando el comercio de esclavos fue sobre todo labor de ingleses y, muy por detrás, portugueses, holandeses, franceses y daneses. Cada época histórica tiene sus retos y sus dificultades. De la historia podemos aprender a mejorar errores e imitar aciertos. Al conocer nuestras raíces podemos comprender la actualidad

Pero lejos de esto, es empeñarse en borrar del pasado todos aquellos hechos que no les interesa que la sociedad conozca. De hecho, claro ejemplo lo apreciamos en la Ley de Memoria Histórica que muestra la realidad sesgada y totalmente manipulada, lo cual lleva a verdaderos atropellos y engaños.
La historia nos deja recuerdos imborrables que han marcado el curso de civilizaciones enteras de misioneros que han dado incluso su vida por amor. La Evangelización es obra del amor de Cristo, que, por medio de personas humildes y valientes, llevan este amor de Dios a todos los rincones, sacándolas tantas veces de vidas míseras y esclavas, humanizándolos y dignificándolas como auténticos Hijos de Dios.
Estos hombres y mujeres se adentraron en unos territorios desconocidos y todavía no pisados por la civilización cristiana y occidental, no solamente para evangelizar, sino para instruir, formar, enseñar y robustecer el modo de vida de los indígenas. Levantaron hospitales, dispensarios… Y todo ello sin aprovecharse ni apropiarse de terreno ni bien alguno.

Una vez más, leyenda negra está siendo removida por los propagandistas de siempre con la finalidad de desterrar la inmensa labor evangelizadora que los misioneros españoles llevaron a cabo.
La violencia contra las estatuas comenzada en Estados Unidos, están aumentando los ataques vandálicos generalizados. Es sólo una muestra de la creciente persecución a todo símbolo cristiano, que quieren borrar de la sociedad. De esta forma, son cada vez más numerosas las manifestaciones vandálicas que se están realizando en España. Hace pocos días en Sevilla, apareció la figura del Sagrado Corazón de Jesús al que le habían quitado la cabeza, y en Mallorca la estatua de Fray Junípero Serra, isla donde nació, con una enorme pintada que pone “racista”.

Sin ir más lejos, en Segovia se acaba de derribar y destruir, de nuevo, una de las cruces del Calvario de los Altos de la Piedad, un grave atentado vandálico contra el patrimonio religioso de la ciudad, sin duda también con tintes anti cristianos.
Los grupos organizados que están derribando o realizando actos de vandalismo contra estas estatuas y símbolos quieren construir un mundo diferente, sin historia, sin tradición y sin religión.
El respeto a los demás debe ser un valor a ensalzar en nuestra sociedad, por lo que estas conductas delictivas merecen ser repudiadas y castigadas penalmente como se merecen.EMILIO MONTERO HERRERO

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