El extraño modo de razonar de Hawking

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naturaleza-bellaSegún Stephen Hawking existe otra posibilidad de que no exista un comienzo del tiempo. No porque se den infinitos ciclos en el Universo, es decir, una sucesión indefinida de gran explosión seguida de gran implosión, tanto hacia el futuro como hacia el pasado, sino más bien porque no haya ningún punto del que partir: el espacio-tiempo sería como una superficie esférica en el que no hay ningún punto singular.

En efecto, qué sentido tiene la pregunta ¿dónde empieza la Tierra? ¿En los polos, en Londres? Realmente no empieza en ningún sitio ni termina en ningún otro. Aquí podríamos repetir la frase suya esto es muy difícil de creer. Pero tampoco avanzaríamos nada al introducir creencias en la ciencia experimental. Con todo, afirma explícitamente que la esa idea sobre el tiempo es una propuesta que no puede deducirse de ningún principio (¿se seguirá de algún prejuicio?).

Sin embargo, siguiendo sus razonamientos a partir de esta propuesta, llega a una curiosa conclusión: si el Universo no tiene ninguna frontera o borde, no tendría principio ni final: simplemente sería. ¿Qué lugar queda, entonces, para un creador? Lo cual nos conduce al famoso argumento sobre la existencia de Dios del filólogo Richard Bentley formulado en sus famosos sermones en Londres en el año 1692. El esquema era el siguiente: Newton ha demostrado que el movimiento de los planetas puede ser explicado mediante leyes. Pero estas leyes no explican la existencia de los planetas. Luego ha debido crearlos Dios. Por tanto, Dios existe.

En el fondo, este argumento se parece al deus ex machina del teatro antiguo. Cuando el autor ya no podía arreglar la complicada trama de la comedia, aparecía en escena un dios que ponía orden en todo: deshacía los malentendidos y enredos y así, por fin, el héroe y la heroína podían casarse y todos eran muy felices.

Se puede afirmar que es una auténtica falacia apoyar la existencia de Dios en una laguna de nuestro conocimiento. Sin embargo, ha calado hondo esta forma de argumentar. Ya fue usada por Laplace y en cierto sentido por Descartes. Kant en cambio negaba la validez de este argumento, pero solo para evitar que al encontrarse nuevas explicaciones se llegara al ateísmo. Es decir, para evitar que Dios se hiciera innecesario cuando se supiera cómo funciona el mundo (adviértase que no se dice cómo se origina el mundo, porque un origen podría remitir a Dios). No se cae en la cuenta de que Dios no es experimentable en sentido físico y que por tanto lo sorprendente sería que la Física incluyera a Dios en sus ecuaciones. Haríamos muy bien en desconfiar de ese tipo de Física.

Hawking ha repetido con insistencia que la Física está próxima a su fin. Se acerca el momento en que pueda explicar el funcionamiento de todo el Universo físico. Pero usando sus propias palabras ¿Qué es lo que insufla fuego en las ecuaciones y crea un Universo que pueda ser descrito por todas ellas? El método usual de la ciencia, de construir un modelo matemático no puede responder a las preguntas de por qué debe haber un Universo que sea descrito por el modelo.

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