Hablar con nuestros hijos: parte I

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La importancia de la comunicación:

padre_e_hijo_hablanEl ser humano está hecho para la alteridad y para la convivencia con sus iguales. Ninguno de nosotros es un verso suelto, y nuestra existencia se desarrolla junto a la de quienes nos rodean.

El hombre es un ser capaz de vincularse y de establecer lazos con sus iguales, empezando por su familia y siguiendo por sus compañeros de trabajo,  sus amigos, sus allegados, etc. La comunicación es lo que une a las personas y les hace compartir su vida y sus experiencias. Mediante la comunicación, como su mismo nombre expresa, ponemos en común nuestra interioridad con los demás, y, de ese modo, establecemos vínculos con ellos. Una persona que no se comunica con los demás ni se vincula con nadie está condenada a la soledad y al desarraigo, y, por tanto, a la infelicidad.

La comunicación ha de ser especialmente intensa, lógicamente, con las personas que más cerca están de nosotros, y éstas, evidentemente, están en nuestra familia de sangre. Para una persona casada, la comunicación más profunda e íntima ha de darse con su cónyuge, y de ello dependerá en gran medida  la felicidad de su vida matrimonial.

Cuando falla la comunicación se acaba por tener cada vez menos cosas en común. Esto se puede dar en el matrimonio, en el trato con los hijos, en la empresa, etc. Cuando se dejan de compartir metas, ideales, ilusiones y proyectos, las relaciones humanas se van enfriando poco a poco, y la comunicación se limita a aspectos triviales y superficiales (como cuando alguien se encuentra con el vecino y se ponen a hablar del frío que hace…). En tales casos, cada uno va haciendo su vida por su cuenta aislado de los demás. Por ese camino se puede acabar llegando al más indeseado de los destinos: la indiferencia. La indiferencia es el más peligroso enemigo que puede tener la comunicación.

Cuando no hay una buena comunicación, se resiente la convivencia entre las personas, ya que ésta es menos plena y satisfactoria. Esto, aplicado a la educación familiar es de una importancia capital. Si en la familia la comunicación es buena, el nivel de felicidad es también alto. Si la comunicación es buena es porque hay cariño y comprensión, porque se sabe escuchar al otro y porque unos se interesan de veras por los otros.

Cuando existe una buena comunicación en la familia seguramente se puede afirmar que  existe también un compañerismo, una complicidad y un ambiente de unión y afecto en el hogar. La comunicación es el puente que nos posibilita relacionarnos con los demás y darnos a conocer a ellos.

En el caso de los hijos, es fundamental que nos esforcemos por desarrollar una comunicación eficaz y profunda con ellos. Esto les ayudará a desarrollar una personalidad más equilibrada y asentada, y a crear con ellos unos lazos de afecto tan necesarios de cara a su educación.

¿Qué ventajas aporta a los hijos el que en la familia haya una comunicación efectiva?

•    Se sentirán más queridos.
•    Percibirán que son personas importantes para sus padres.
•    Verán fortalecidos los vínculos que les unen a su familia.
•    Se sentirán escuchados y comprendidos.
•    Experimentarán mayor seguridad a la hora de expresar sus  sentimientos.
•    Verán en sus padres a unas personas  cercanas y en las que pueden confiar.

¿Y qué provecho obtienen de ello los padres?

•    Se sentirán más cercanos a sus hijos.
•    Conocerán las necesidades y problemas que tengan.
•    Se fortalecerán la  cohesión y la unión familiar.
•    Se ganarán la confianza de sus hijos y así ellos, al llegar a la adolescencia, no tendrán que ir buscando     consejos a sus problemas fuera del hogar.
•    Los hijos serán más dóciles y receptivos cuando  se hable con ellos.
•    Disminuirán hasta desaparecer los conflictos familiares (“hablando se entiende la gente”).
•    Y, sobre todo, les será más fácil educarles. Cuando  existe una buena comunicación familiar, los mensajes llegan y no se pierden por el camino. La comunicación hace que la tarea de educar sea más eficaz.

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