Hipócrates padre de la ética médica

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etica-medicaHoy en día se habla constantemente de la «ética médica», con lo que se quiere decir que, el médico, está obligado a ejercer su profesión médica según ciertas reglas morales. Así decimos por ejemplo que un médico no puede,extender recetas de estupefacientes a personas sanas o que tiene que guardar el secreto profesional es decir que no tiene derecho a contar a otras personas algo que un paciente le haya dicho sobre su enfermedad.

Estas reglas tienen sus raíces en Hipócrates, que exigió a sus discípulos que prestasen un juramento que todavía sigue vigente y al que se comprometen los médicos al comenzar a ejercer su profesión:

La redacción actual de este compromiso sería la siguiente:

TENDÉ a todos los que me han enseñado este arte el mismo afecto que a mis padres, y con su mismo espíritu y entrega impartiré a otros el conocimiento del arte médico. Con diligencia seguiré al día los avances de la Medicina. Sin discriminación y en la medida en que ello no ponga en peligro la atención que debo a mis otros pacientes, trataré a todos los que soliciten mis servicios y buscaré, cuando así lo requiera el beneficio de mi paciente, el consejo de colegas más competentes.

SEGUIRÉ el método de tratamiento que, según mi capacidad y juicio, me parezca mejor para beneficio de mi paciente, y me abstendré de toda acción dañosa o malintencionada. Nunca prescribiré ni administraré a ningún paciente, aun cuando me lo pidiere, una medicina en dosis letal, y nunca aconsejaré cosa semejante; ni haré nada, por acción u omisión, con el propósito directo y deliberado de acabar con una vida humana. Tendré el máximo respeto a toda vida humana desde el momento de la fecundación hasta el de la muerte natural, y rechazaré el aborto que destruye intencionadamente una vida humana única e irrepetible.

CON PUREZA, SANTIDAD Y BENEFICENCIA dirigiré mi vida y practicaré mi arte. A no ser que sea necesario para la prudente corrección de un peligro inminente, nunca trataré a mis pacientes ni haré ninguna investigación sobre ningún ser humano sin el válido consentimiento informado del sujeto o de su protector legal pertinente, con tal que la investigación tenga por finalidad la mejora de la salud de ese individuo. A cualquier lugar al que vaya a atender a los pacientes, iré para beneficio de ellos, me abstendré de toda acción voluntaria maliciosa o abusiva, y jamás seduciré a ningún paciente.

TODO LO QUE, CON OCASION de mi práctica profesional o sin relación con ella, pueda ver u oír de la vida de mis pacientes y que no deba ser divulgado, no lo diré a nadie, consciente de que de todo ello deberé guardar secreto.

MIENTRAS GUARDE inviolado este Juramento, que se me conceda disfrutar de vida, y practicar el arte y la ciencia de la Medicina con la bendición del Todopoderoso y el respeto de mis colegas y de la sociedad. Pero si quebrantara y violara este Juramento, que lo contrario sea mi destino.

Llegados a este punto cabe preguntarse porqué en la práctica se está violando, en muchos casos y  en varios de sus aspectos, este compromiso que todo profesional médico tiene claro en el interior de su corazón.

En el tema de la escalada del aborto, por ejemplo, o el de la banalización del sexo y la propaganda anticonceptiva, no cabe otra explicación que el monumental negocio que hay detrás. El dinero ha desplazado a la ética medica en muchos corazones. Los pingües beneficios de las clínicas abortivas y de algunas de las grandes farmacéuticas ha oscurecido en algunos corazones estas convicciones hipocráticas que comparten todos los profesionales y las profesionales de esta maravillosa profesión médica.

En otros casos la fuerte propaganda antinatalista y hedonista que ha penetrado en la sociedad actual, muchas veces procedente, en parte, de Organismos internacionales financiados, a través de los estados,  por grandes laboratorios y farmacéuticas, ha borrado, en parte, de muchas  conciencias los planteamientos éticos y morales de la profesión.

Por todo ello el problema no radica sólo en la necesidad de la defensa de la vida humana en el útero materno y en todo su trayecto vital, sino la denuncia del capitalismo feroz que subyace detrás. 

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