Machismo

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MACHISMO ES NO FAVORECER LABORALMENTE LA MATERNIDAD O NO RESPETARLA

Se llama machismo al conjunto de actitudes y comportamientos que rebajan injustamente la dignidad de la mujer en comparación con el varón.

En este tema la justicia ocupa un papel importante: si un comportamiento es justo, no hay machismo. Hay circunstancias donde la mujer está más cualificada y sería machismo postergarla. En cambio, hay otros casos donde el varón está más dotado; es justo reconocerlo y no hay machismo sino realismo.

Son ejemplos de actitudes machistas: Limitar o estorbar el acceso de la mujer a la universidad, a la cultura o a los puestos de dirección; intentar que la mujer piense, vista o se comporte como el varón; considerar a la mujer como objeto sexual para uso y gusto del varón… Estos comportamientos son injustos con la dignidad de la mujer y deben rechazarse.

En este enfrentamiento entre hombres y mujeres cabe equivocarse por exceso o por defecto. Para evitar estos errores conviene tener en cuenta los siguientes aspectos:

No es bueno plantear el tema como lucha. Más bien se trata de conseguir entendimiento y colaboración: solidaridad. Se pretende que ambos mejoren, que se alegren con la dignidad del otro.
El feminismo o el machismo no es el valor absoluto y principal. Debe tener en cuenta otros aspectos, como la justicia, la caridad, la libertad de asociación…

El ideal no es la igualdad absoluta: no se trata de que las mujeres sean hombres, sino de que hombre y mujer gocen de la misma dignidad como personas.
El hombre y la mujer son distintos, y esas diferencias se deben respetar. Se trata de fomentar la igualdad en lo que son iguales, y la diferenciación donde son diferentes.

Veamos unos ejemplos de buenos comportamientos explicando dónde defender la igualdad, dónde la diversidad, y qué exageraciones deben evitarse

Igualdad de derechos para optar a un puesto de trabajo o de gobierno. Para ello deben regularse bien las ausencias por embarazo, pues no se puede penalizar a la mujer embarazada. Además hay puestos que las mujeres desempeñan mejor (amas de casa, enfermeras,…). Esas labores no se deben menospreciar, como tampoco son rechazables las tareas más propias de varones (cargador de muelle…).

Dentro de la libertad de contratación, una empresa puede fichar un predominio de varones sin ser machista: habría machismo si la mujer no dispusiera de otras empresas con puestos de trabajo igualmente cualificados. Tampoco hay machismo si se contrata a un varón por su mejor preparación profesional.

Igualdad de derechos para acceder a la cultura (escolarización, universidad…).

No es adecuado presionar a la mujer, quitándole libertad para seguir tendencias culturales distintas a las varoniles, como por ejemplo su mayor atención por la moda. Esas inclinaciones no se deben menospreciar. (Tampoco es rechazable el mayor interés del varón por ejemplo por el futbol o el rugby).

Los colegios y universidades para varones no son machistas de por sí, sino que entran dentro de la libertad de asociación. Serían machistas si hubiera menosprecio, o si la mujer no dispusiera de instituciones similares donde acceder a la cultura.

Igualdad de derechos a que su cuerpo -y su alma- sean respetados.

Es distinto el modo de ejercitar y proteger ese respeto. Por ejemplo, la mujer debe cuidar más la modestia en el vestir, aunque el varón también.

En ese sentido la pornografía es claramente machista pues rebaja la dignidad de la persona convirtiéndola en objeto sexual.
Los atentados contra la maternidad (métodos anticonceptivos, aborto…) son muy perjudiciales para la mujer pues le privan de un don muy grande. Serán machistas si con ellos el hombre desprecia a la mujer utilizándola como un objeto.

Lo adecuado es fomentar la igualdad: uno con una y una con uno. El amor mutuo debe ser exclusivo. El harén o los amantes rebajan la dignidad del cónyuge.

La poligamia es claramente machista.
El divorcio es perjudicial para la familia
, pero sólo será machista en los casos similares a una poligamia por etapas. En la práctica las leyes de divorcio son machistas, pues la realidad ha mostrado que la mujer suele salir más perjudicada.

Igualdad de derechos a la práctica deportiva.

Es correcto que haya categorías distintas para el hombre y la mujer. Puede parecer una separación machista, pero no es machismo sino justo realismo: tienen diferentes aptitudes atléticas.
Los vestuarios deben estar separados. Las asociaciones deportivas para hombres no son machistas de por sí, pues hay libertad de asociarse con quien se desee. Sólo serían machistas si las mujeres no pudieran disponer de otras similares, o si esa selección fuera unida al menosprecio.

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