Un viaje por los cañones del Sil, en catamarán y luego por los caminos de las riberas…¡inolvidable!.
CAÑONES DEL SIL
Navegando por el Sil,
sobre sus profundas aguas,
empiezas a descubrir
tierras que ensanchan el alma:
puedes contemplar feliz
las pendientes escarpadas,
cortados que hacen surgir
impresiones que te embargan;
en las laderas la vid
con gran trabajo se planta
y solo puedes venir
a algunas de ellas en barca;
bueno ha sido el porvenir
con las iglesias románicas
que se fusionan así
con el paisaje y las plantas.
Tu asombro no tiene fin,
disfrutando según andas:
vente pronto por aquí,
¡ven a la Ribeira Sacra!
José García Velázquez