Top manta

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Artículo de Emilio Montero Herrero

Uno de los efectos del verano es el desembarco del top manta en nuestras ciudades, sobre todo en las provincias costeras, aunque también puede verse de forma puntual en ciudades del interior, como Segovia. Así lo he podido comprobar estos días en alguna de nuestras calles.

Top manta es la expresión que usamos en España para denominar la venta ambulante de productos generalmente falsificados, por lo tanto una actividad ilegal al infringirse el derecho de autor y la competencia desleal al pequeño comercio. La mayoría de los manteros son migrantes africanos que a menudo han arriesgado su vida para escapar de la violencia o la pobreza. Sin embargo, cuando llegan a España muchos descubren que es casi imposible encontrar trabajo ordinario sin los documentos necesarios, sobre todo en países con altos índices de desempleo como el nuestro.

Dice el viejo aforismo latino que La causa de la causa es causa del mal causado. ¿Cuál es la causa de que África y Europa, estando tan próximas, estén a distancia de siglos en el conocimiento y, como consecuencia, en el nivel de vida alcanzado? ¿Amanecerá un día en que sean iguales? No. África podrá progresar con la ayuda de Europa, pero será casi imposible que pueda alcanzar su nivel de vida. En consecuencia, el éxodo hacia a Europa continuará.

La emigración no es un accidente, es un fenómeno de la naturaleza, como la lluvia. A veces, escampa, pero volverá a llover. Y la lluvia es buena, salvo cuando es torrencial y arrasa, para impedirlo, hay que encauzarla, ponerle diques, los diques, en este caso, son las fronteras.

Pero, ¿Cuál es la causa de la causa? ¿Por qué grandes regiones de África permanecieron en la Edad de Piedra mientras otras regiones del Mundo progresaban?

Una de las causas es, sin duda, la explotación inhumana de las tierras africanas por parte, principalmente, de tres naciones europeas: Inglaterra, Francia y Bélgica, que se aprovecharon de las ingentes riquezas de África sin dar nada a cambio. Explotación pura y simple. El hombre blanco era el enemigo o el amo. La colonización del Congo por parte de Bélgica puede ser el ejemplo de hasta dónde puede llegar la maldad humana aliada con la codicia. Pero si esta explotación tuvo éxito fue a consecuencia del estado de subdesarrollo de los pueblos africanos.

Otro motivo evidente es el enorme desnivel económico que existe entre ambas orillas del Mediterráneo, que antes los africanos ignoraban y que ahora conocen gracias a los medios de comunicación que la civilización puso en sus manos. Otra causa es la cercanía. Europa está a pocas brazadas de distancia, es accesible, y, relativamente, acogedora.

Se podrían seguir enumerando motivos, pero no se puede ocultar que la causa principal de la inmigración clandestina, la máquina que mueve todo el gran tinglado de esa farsa que oculta la miseria y la muerte, es la codicia. La inmigración descontrolada es una mina de oro. Según un informe de la ONU la inmigración ilegal proporcionó en el 2016 unas ganancias superiores a los 7.000 Millones de dólares. De esta forma, la trata de seres humanos es hoy más próspera y rentable que en los siglos anteriores al XX. Antes los cargaban de cadenas, hoy los cargan de ilusiones.

Los reclutadores de las mafias de la inmigración tiene sus enlaces en las ciudades y poblados africanos y ofrecen abrir las puertas de Europa, no a los más desheredados pues estos no tienen dinero para pagar un viaje valorado entre 2.000 y 8.000 dólares, sino a los que disponen de algunos bienes y son jóvenes, fuertes y decididos.

Los niños, esos menores sin acompañar que citan los periódicos, no pagan, pero son los escudos humanos que los traficantes utilizan para ablandar el corazón de los europeos y para proporcionar munición política a los falsos apóstoles de la beneficencia pública. Nadie en su sano juicio puede pensar que un niño de ocho o diez años puede cruzar sin ayuda medio continente africano. Y ¿Quién ayuda a la mujer embarazada cuyo billete de entrada en Europa es la criatura que lleva en su vientre, y por qué?

Es evidente que la mercancía principal es el mantero que recoge su fardo y corre ante la policía municipal. Estos desgraciados seres humanos son la carne de cañón, los nuevos esclavos de un ejército de mercaderes que permanecen en la sombra, y que si cruzan el Mediterráneo no es en una balsa neumática sino en un yate de súper lujo.

Los manteros son delincuentes porque violan la Ley, pero arriesgan su vida, mientras los grandes beneficiarios del delito no arriesgan nada y, en algunos casos, tienen tratamiento de Excelencia.

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