
La Fiesta Nacional de España, que celebramos cada 12 de octubre, constituye una de las fechas más significativas de nuestro calendario. No es una simple jornada festiva, este día vincula de forma simultánea cuatro grandes acontecimientos: la proclamación de la Fiesta Nacional, la conmemoración del Día de la Hispanidad, el tradicional desfile por las calles de Madrid, y la celebración de la Virgen del Pilar, patrona de la Guardia Civil.
Esta festividad constituye el punto de encuentro de todos los españoles. Es un día para enaltecer los valores democráticos, la convivencia pacífica y el orgullo por la trayectoria histórica de nuestra nación milenaria. No es un mero recordatorio del pasado, es la viva reafirmación de una comunidad que comparte un patrimonio cultural, lingüístico e histórico incalculable, cuyo origen transformó el rumbo de la humanidad.
Su valor fundamental radica en su capacidad para entrelazar las diversas realidades que componen nuestra nación. Lejos de proponer una visión uniformadora, la Fiesta Nacional exalta la riqueza de un país plural, donde la convivencia de distintas lenguas, tradiciones y sensibilidades territoriales se asienta bajo el marco común de un Estado social y democrático de derecho.
Asimismo, el 12 de octubre está íntimamente ligado al concepto del Día de la Hispanidad, que evoca el hito del 12 de octubre de 1492, fecha en la que la expedición capitaneada por Cristóbal Colón avistó tierra americana. Este acontecimiento marcó un antes y un después en la historia universal, al propiciar el contacto entre Europa y América, dando paso a un intercambio cultural, humano y comercial sin precedentes.
La Hispanidad representa una comunidad integrada por más de 500 millones de personas que comparten el idioma castellano, raíces históricas y vínculos religiosos y culturales. Este sentido de hermandad es refrendado incluso por organismos internacionales. De esta forma, en 2014, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) fijó esta fecha como el Día de la Lengua Española para poner en valor el castellano como factor de cohesión del mundo hispano.
España no se entiende a sí misma sin América, y América mantiene un vínculo indisoluble con las raíces que germinaron en esta tierra. La mezcla de sangre, lenguas, ritos, religión y saberes dio como fruto una identidad compartida a ambos lados del océano Atlántico.
También, en el contexto internacional, la Fiesta Nacional sirve como un recordatorio del papel de España como puente geopolítico y cultural. Su posición estratégica la convierte en el enlace natural entre Europa, América y el norte de África. Esta solemnidad reafirma el compromiso español con los valores de la solidaridad y la cooperación internacional.
El componente más multitudinario y vistoso del 12 de octubre es el Gran Desfile Militar, que se desarrolla por las avenidas neurálgicas de Madrid, recorriendo habitualmente el Paseo del Prado y el Paseo de Recoletos, presidido por los reyes de España acompañados por los miembros del Gobierno, presidentes autonómicos y las más altas autoridades del Estado.
El desfile militar en Madrid, lejos de ser una mera exhibición de fuerza, simboliza el compromiso inquebrantable de las Fuerzas Armadas y los cuerpos de seguridad con la defensa nacional, la paz internacional y el auxilio humanitario, ganándose el respeto y el afecto de los españoles.
Este día contiene asimismo una profunda carga institucional y devocional, al coincidir con el Día del Pilar. La Virgen del Pilar no solo es la patrona de la Hispanidad, sino que ostenta el título de patrona de la Guardia Civil. En esta jornada se rinde homenaje a una institución que lleva desde 1844 velando por la seguridad nacional, el orden público y el auxilio al ciudadano en los rincones más remotos del país.
Además, para los cristianos españoles esta solemnidad se sustenta en una de las tradiciones más antiguas de la Iglesia: la aparición mariana en el año 40 d.C. al Apóstol Santiago a orillas del río Ebro, en Zaragoza. Según la tradición, la Virgen María —que aún vivía en Jerusalén— se le apareció para animarlo en su difícil tarea de evangelizar Hispania, dejándole una columna de jaspe (el pilar) como testimonio de su presencia.
A pesar de todo lo que acabo de exponer, se echa en falta, en general, que las instituciones del Estado, al margen de la Corona, cooperen más en realzar esta fecha. Se ven pocas declaraciones institucionales, conferencias, jornadas de recíproco conocimiento de España como Nación. Mucha tarea queda por hacer mientras alguien diga que España es una nación “discutida y discutible”, mientras alguien se refiera a la parada militar de ese día como “el coñazo del desfile”, mientras presidentes autonómicos se ausenten este día de Madrid, mientras haya quien considere la bandera nacional como símbolo de fascismo y que representa a un partido político determinado, valorándola solo en las hazañas deportivas, y, sobre todo, mientras haya quienes quieran romper la unidad de España.
El 12 de octubre debe representar para los españoles un momento de orgullo, reflexión e integración, uniendo historia, identidad y proyección universal. Es un día para mirar el legado del pasado y al mismo tiempo mirar el futuro con un optimismo realista para afrontar los importantes retos que con seguridad se nos van a presentar.