
Un año más, celebramos en Segovia la novena de fiesta en honor de nuestra Madre, la Virgen de la Fuencisla, tiempo propicio para la conversión, la oración y para encomendar nuestras intenciones a Dios a través de la intercesión de María.
El origen de las novenas dedicadas a la Virgen María y a los santos se inspiran en los nueve días de oración que los apóstoles y la Virgen María pasaron juntos esperando la venida del Espíritu Santo entre la Ascensión y Pentecostés. «Todos ellos perseveraron en la oración con un mismo espíritu». Hechos 1: 14, al final del cual recibieron al Espíritu Santo. Históricamente, fue la primera novena cristiana.
Las novenas a la Virgen no son oraciones de otro tiempo, son una expresión profunda del amor filial hacia la Madre de Dios. En María siempre encontraremos el amor y el perdón del mismo Dios. Ella nos acompaña siempre en los momentos gozosos y difíciles. Siempre podemos contar con su protección maternal
Hoy, más que nunca, necesitamos volver la mirada a María con el corazón de hijos confiados. Ella, que supo decir «sí» a Dios, nos enseña también a nosotros a decir «sí» al amor, a la fe y a la esperanza. Rezar las novenas a la Virgen son, en definitiva, caminar de su mano hacia la eterna alegría.
A partir del siglo X se popularizó en Europa la “novena de preparación”, especialmente para la Navidad, con el fin de conmemorar espiritualmente los nueve meses de embarazo de la Virgen y la importancia de su maternidad. Al dar a luz a Jesucristo, la convirtieron en la Madre de Dios (Theotokos) y en la madre espiritual de toda la humanidad. Históricamente, España y Francia fueron las pioneras en introducir esta práctica
La maternidad de María se expresa de manera fundamental en el cuidado cotidiano, la protección y la entrega amorosa con la que crio y acompañó a Jesús a lo largo de su vida. De esta forma, el valor de la maternidad fue elevado a su grado más alto, mostrándonos que no es una realidad exclusivamente biológica. Se expresa a través de muchas formas de amor, comprensión y servicio a los demás. Por ello urge valorarla como misión excelente de las mujeres. No es algo accesorio, sino fundamental para la mujer y la sociedad, sin que ello signifique menoscabo de su realización integral. Estos días nos invitan a pedirla que nos ayude a apoyar el valor de la maternidad, para que la mujer siga siendo merecedora de reconocimiento y admiración. Por amor a nuestras madres y por resaltar sus valores, debemos hacer lo imposible para que la sociedad descubra en ellas la misma dignidad que vio Cristo al nacer de María.
En Segovia, después del milagro de Esther, aumentó enormemente su amor por la Virgen, nombrándola patrona de la ciudad y levantando un hermoso santuario a los pies de una peña de la que manaba siempre agua, por lo que la dieron la advocación de la Fuencisla, nombre que desde entonces cala en lo más hondo del corazón de los segovianos.
Desde tiempos remotos se celebró en su santuario una novena en su honor. En 1977, al encontrarse el santuario en obras de restauración, durante el mes de septiembre, se subió la imagen de la Virgen a la catedral, celebrándose en ella la novena. Ante la gran afluencia de fieles, el obispo de la diócesis, Antonio Palenzuela, decidió que todos los años se celebrara la novena en la catedral.
Según los estatutos de la antigua cofradía, la imagen solo podía salir del santuario por motivos muy graves. Desde 1598 hasta 1977 lo hizo en 35 ocasiones. Para ahuyentar pestes, sequías, guerras, langosta, cólera, coronación canónica, inauguración del santuario.
Celebramos el novenario de la Fuencisla, al que todos estamos invitados. Ofreceremos nuestras oraciones, plegarias y súplicas, mostrándole nuestro agradecimiento por estar siempre presente en nuestras vidas y la necesidad que tenemos de su amor, ayuda y protección.
Aprovechemos también esta ocasión para rezar por España y los que nos gobiernan en este momento tan delicado que vivimos, con acontecimientos que nos llenan de incertidumbre. España se encuentra en una etapa crucial de su historia. Necesitamos políticos honrados, que los hay. Orar por España es algo que los cristianos no podemos dejar de hacer si de verdad la amamos Pidámoselo especialmente a la Virgen de la Fuencisla.
María alentó a los apóstoles a que rezaran durante nueve días. Ese acto de la madre de Jesús nos enseña a los fieles la importancia de la constancia de la fe. Por lo que nosotros también podemos vivir la novena como un tiempo de oración a la espera de una gracia.
¡Virgen de la Fuencisla, ruega por nosotros!