El relativismo provoca xenofobia

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El relativismo es una postura contraria al deseo natural de verdad que tiene el ser humano. Nadie ha nacido para vivir sumergido en la duda, y menos todavía, para presumir de ello, sino «para buscar la verdad que le hace bueno». Ni siquiera un ciego de nacimiento admite su ceguera: sabe que le falta algo que debería tener, algo que le corresponde a la naturaleza. Y no cesará de preguntarse sobre el porqué de su ceguera, y se preguntará continuamente si hay algún medio para salir de ella.

Nadie admite que ha nacido para desconocer lo que más le importa en la vida, nadie se conforma con el veredicto del absurdo. Un ser ignorante es más deficiente que un ciego. Nadie prefiere ser privado de la potencia intelectiva antes que de la sensitiva, decía Santo Tomás. Nadie prefiere ser idiota antes que ciego. El relativismo es una actitud que violenta la estructura más íntima de la inteligencia humana: su inclinación natural a conocer la verdad.

Pero, para conocer la verdad, hace falta un mínimo de rectitud moral, porque la verdad moral no sólo se abraza con la mente, sino con la vida entera. Si no hay una disposición para ajustar la propia vida a la verdad conocida, el entendimiento no funcionará correctamente. Si la razón no gobierna nuestras pasiones, las pasiones gobernarán a la razón, y entonces la razón inventará excusas y argumentos para justificar el desorden de las propias pasiones. Este autocontrol, que impone en la vida el esfuerzo moral, despeja el camino de la mente para conocer la verdad.

Por otra parte, este relativismo que se presenta como la justificación de la tolerancia y la alianza de civilizaciones, está generando precisamente lo contrario: más xenofobia, porque la propia crisis de identidad genera mayor miedo al que viene a nuestros países convencido de sus valores y de su tradición. Miedo a que, el que viene de fuera, especialmente el musulmán, ponga en peligro nuestra convivencia ya de por sí frágil, porque no está fundamentada en valores ni certezas, que han sido barridas por el relativismo.

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