
DE VIENTOS Y LLUVIAS
Estas nubes generosas
que oro líquido derraman,
obedecen presurosas
de los vientos la llamada.
¡Con qué fuerza el vendaval
mueve las desnudas ramas,
en el paisaje otoñal,
de las hojas despojadas!
¡Qué sonoridad del viento,
ululando noche y día,
seguro presentimiento
de lo que después vendría!
Esta noche nos espera
una nana de aguacero
tocada por una orquesta
del agua que cae del cielo.
¡Cómo pienso descansar
y dormir dando las gracias
por la lluvia que al final
llegó, tras tanto llamarla!